Pulmones (una repaso)
El aire, inhalado por la boca y las fosas nasales, viaja por la tráquea en dos pasillos principales. Éstos se dividen en ramas más pequeñas que se separan en ramillas aun más pequeñas, parecido a un árbol hacia abajo. El sistema respiratorio está contenido principalmente por dos pulmones. Los pequeños sacos de aire al final de las ramillas componen la fruta del árbol, y a través de sus delgadas paredes los gases entran y salen de la sangre. El pulmón derecho está hecho de tres compartimentos. Cada uno contiene una rama y cada rama se divide en ramillas más pequeñas, que sujetan los sacos de aire (o “frutas del árbol”). Los sacos procesan el oxígeno del aire para ser depositado en la sangre y para expeler el dióxido de carbono, exhalado por la boca y nariz. La cavidad del pulmón izquierdo contiene sólo dos secciones (cada una con sus ramas, ramillas y frutas) y envuelve al corazón, que procesa la sangre oxigenada y devuelve la sangre no oxigenada hacia los pulmones para exhalación. La respiración es un proceso automático que viene del tronco cerebral y aplica una fuerza tal que los reflejos involuntarios no nos dejarían parar de respirar por ningún momento. Los pasillos en el sistema respiratorio están alineados con varios tipos de epitelios para preparar el aire para su utilización y con fibras parecidas a cabellos llamados cilios que se mueven en una forma de oleaje para barrer basura de los pulmones que tiene que ser expulsada. Las mujeres en la Roma y Grecia Antigua usaban corsés de lino para estrechar sus figuras. La cintura femenina ha cambiado de talla una y otra vez a lo largo de la historia, peo esto se volvió un verdadero peligro cuando se pusieron de moda los corsés de hueso de ballena a finales del siglo XIX y a principios del XX porque constreñían los órganos vitales de cuerpo – especialmente los de los sistemas respiratorio y digestivo. Las mujeres con “cintura de avispa” se desmayaban tan seguido que era común que en las casas hubiera “sofás para desmayos”; y cuando la mujer se desvanecía, la expresión “corten sus lazos“ le permitía más aire para recuperarse.